PERDON Y OLVIDO

Cuando se perdona y no se olvida

“Perdono pero no olvido”, frase lapidaria donde las haya. ¿Cuántas veces habréis dicho o escuchado esta frase? Hasta yo misma la he llegado a decir en algún momento (sí, lo reconozco). Cuando alguien te hace tanto daño, cuando han destrozado tu confianza o cuando tus expectativas sobre alguien a quien queremos se rompen en mil pedazos, es fácil caer en esta manida frase. ¿Se puede llegar a perdonar y no olvidar?  dejo mi opinión al respecto.

El gran dolor de la traición

Como duele sentirse traicionado, herido, decepcionado… puede sentirse como algo real, como si el dolor tuviera una presencia física que pesa tres veces tu peso. La rabia sube como una olla a exprés a punto de explotar, y que no sabes por donde saldrá y que arde como una rama al fuego. Puedes sentir hasta dolor en tu corazón real, como si tu corazón físico se partiera y no solo en sentido figurado.
En mi artículo ¿ porque nos cuesta tanto perdonar ? que por cierto es uno de los más os ha gustado de toda la web, os hablaba del tema del perdón. En este post os comento que el perdón es un proceso terapéutico muy importante. El perdón no significa que esté todo solucionado, ni que tengas que volver con esa persona, ni que le des la razón o que minimices lo que te hizo.
Perdonar es un acto de generosidad para con uno mismo.
El perdón es un derecho que tienes, de no cargar con resentimientos y odios, rabias y dolor. Significa liberarse uno mismo de las ofensas de los demás para poder seguir con nuestras vidas, en lugar de fustigarse una y otra vez. Requiere un tiempo, no es inmediato ni fácil, pero puede lograrse.

Cuando se perdona y no se olvida

Hay gente que tiene dividida su mente como cajas independientes donde van guardando todos los agravios que les han hecho a lo largo de su vida, y van tirando de ellos cuando le viene bien. Esto lo único que consigue es alimentar el rencor y tener munición para dar de comer a tus pensamientos más venenosos para que nunca te abandonen.
Esto provoca, en cuanto a relaciones personales se refiere, dolor, sufrimiento e infelicidad. ¿Cómo se va a ser feliz sacando los trapos sucios a relucir cada dos por tres? Pues nadie. ¿Cómo haremos feliz a alguien recordándole el dolor que nos causó continuamente?  Imposible. Sólo conseguiremos amargarnos a nosotros mismos y al otro.

¿Perdonar significa olvidar?

Perdonar y olvidar no significan lo mismo pero van de la mano. Si dices perdonar y no olvidar, lo que estás diciendo es que perdonas a medias y que a la primera de cambio podrás sacar tu munición bien guardada. Que te mereces hacer uso de ella por el agravio vivido, y que lo harás cuando así lo consideres. No se puede olvidar de nuestra mente una situación dolorosa de la noche a la mañana pero puede lograrse.
Esto pasa mucho en las reconciliaciones de pareja. Uno de los dos hace algo malo al otro, y éste decide dar una segunda oportunidad con la tal temida frase como preámbulo «perdono pero no olvido». En este punto se puede crear mucho dolor tanto en uno mismo como en la pareja, porque el dolor todavía está presente y el ego va a querer castigar al otro para sentirse mejor. Este es un plan nefasto, os lo seguro.


El problema es que la gente confunde perdonar con hacer como si nada hubiera ocurrido. Si alguien te ha traicionado intentar disimular como si todo estuviera igual es autoengañarse a uno mismo y al otro. Cada uno tiene sus propios límites sobre lo que puede o no aceptar en su vida. Si alguien los traspasa puedes perdonar y olvidar pero no dar otra oportunidad. Puede que tu límite sean las mentiras, las faltas de respeto, la infidelidad o el desprecio. Sea cual sea tu punto límite, perdonar no significa que tengas que soportarlo. Perdona y a otra cosa mariposa. Tu integridad no tiene precio, y su salud mental tampoco. Es mejor la soledad elegida que una pareja o relación destructiva y que te hace daño.

Perdonar y olvidar

Conseguir perdonar de corazón no hará que tengas amnesia, ni que te des un golpe en la cabeza y te olvides de lo sucedido. Perdonar significa recordar lo sucedido sin que te duela, así sabrás que lo has conseguido. Y esto requiere de un proceso que no se consigue de un día para otro, si no que lleva su tiempo.

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