RADIO BULEVAR

miércoles, 9 de enero de 2019

3 diferencias entre emociones y sentimientos


Las 3 diferencias más importantes entre emoción y sentimientos. Aprender a diferenciarlos para gestionarlos mejor.

Seguramente más de una vez hayas confundido una emoción con un sentimiento ya que, en la práctica, experimentamos ambos fenómenos a la misma vez y son fáciles de confundir. Pero es muy importante saber cuáles son las diferencias entre emociones y sentimientos, porque la manera de gestionarlos es diferente y las necesidades que generan no son las mismas.
En este artículo hablaremos brevemente de las principales 3 diferencias entre emociones y sentimientos, el objetivo es que sepas diferenciar entre estos para que logres una mayor inteligencia emocional, seas más reflexivo y te evites arrepentimientos. Porque las emociones y los sentimientos pueden llevarnos a hacer cosas que son fruto del “calor” del momento pero si hacemos un esfuerzo por identificarlos y diferenciarlos es más fácil modificarlos (Goleman, 1996).
Las 3 diferencias entre emociones y sentimientos
1. Su origen automático VS razonado
Mientras que las emociones tienen su origen sobre todo en el sistema límbico y la parte más primitiva del cerebro, los sentimientos pertenecen al lóbulo frontal. Es decir, los sentimientos son fruto del pensamiento abstracto mientras que las emociones son innatas y vienen determinadas genéticamente como fruto de la evolución. Así mismo, aunque nos parezca raro, existe un número finito o “máximo” de emociones que podemos tener como animales humanos mientras que no hay un máximo de sentimientos.
De hecho, los sentimientos (como veremos más adelante) se definen a nivel verbal mientras que las emociones se definen a nivel psicofisiológico. Los sentimientos tienen su origen en la interpretación cerebral que hacemos de los eventos y las sensaciones mientras que las emociones tienen su origen en la respuesta del sistema nervioso de las respuestas rápidas (simpático y parasimpático).Sistema límbico del cerebro iluminado

    “Mientras que las emociones tienen su origen sobre todo en el sistema límbico y la parte más primitiva del cerebro, los sentimientos pertenecen al lóbulo frontal”. 2. La velocidad y la rapidez con la que aparecen y cambian

Las emociones se caracterizan sobre todo por ser bastante inmediatas, son el sistema de alarma y supervivencia del organismo. Una vez hemos entendiendo qué ha ocurrido y por qué nos sentimos de una manera o de otra, estamos hablando de sentimientos y no de emociones. Para tener un sentimiento es necesario pensar en lo que ha pasado (valorar la emoción), reflexionar sobre cómo nos hemos comportado y así comenzamos a elaborarlo psicológicamente.
Como las emociones nacen y mueren rápidamente, nuestro organismo tiene otro mecanismo de valoración y motivación: los sentimientos. El sentimiento sería lo que “queda” de la emoción. De hecho, una de las principales diferencias entre emociones y sentimientos es que el sentimiento se va gestando poco a poco, puede ir cambiando y modificándose y está presente durante días, semanas, meses e incluso años.
3. La intensidad: las emociones son muy potentes mientras que los sentimientos son más “suaves”
En primer lugar, si entendemos que las emociones son el principal sistema de alarma y motivación con el que nacemos, podemos comprender que serán muy intensas y potentes. Las emociones básicas y universales son: alegría, ira/rabia, miedo, sorpresa y tristeza; son muy intensas y nos mueven siempre a actuar o a dejar de hacerlo. En este sentido, si afinamos mucho, la sorpresa sería una emoción neutra cuya función es “estar alerta y muy pendientes de lo que va a ocurrir”.
Si has visto la película “Inside out” o “Del revés”, observarás cómo las emociones siempre empujan a que “hagamos algo” o a que “dejemos de hacerlo”. Por ejemplo, la tristeza lleva a que te alejes de los demás, te aísles y conectes con el sufrimiento que tienes. Ahora bien, los sentimientos son muchísimo más variados y lentos y nos llevan a reflexionar qué es lo mejor que podemos hacer para dejar de sentirnos de manera incómoda o desagradable.
En este punto, es necesario destacar que la gestión de las emociones desagradables se consigue mediante técnicas de desactivación y reconducción de la atención. Por otro lado, la gestión de los sentimientos se consigue mediante experiencias sentimentalmente correctivas, el diálogo socrático y la reflexión guiada. Así, pueden ayudarte técnicas de desactivación y relajación rápida.
“Los sentimientos son muchísimo más variados y lentos y nos llevan a reflexionar qué es lo mejor que podemos hacer para dejar de sentirnos de manera incómoda o desagradable”.

Finalmente, podemos entender que como hay diferencias entre emociones y sentimientos, la manera de gestionar estas experiencias es diferente. Mientras que las emociones requieren de un momento de desconexión (por ejemplo para no aumentar la rabia y perder el control), los sentimientos necesitan ser escuchados y reconducidos (¿qué me pasa?, ¿qué puedo hacer para mejorar mi situación). En cualquier caso, tanto la regulación de las emociones como la reinterpetación de los sentimientos es posible y ayuda a tener una mejor salud psicológica (Bigman, Sheppes & Tamir, 2017).
cortesia m.maravillosa.

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