RADIO BULEVAR

viernes, 3 de marzo de 2017

Policía murió cumpliendo su deber.

MAYOR PNP ( f )  FELIPE ANDRADE  ARROYO



Al mayor de la Policía Nacional, Felipe Andrade Arroyo, el cuerpo policial lo respetaba y lo admiraba. Era un ‘sabueso’, un hombre de calle, valiente y siempre listo para servir a la sociedad y enfrentar a la delincuencia. Era un hombre sin miedo. Ayer, un avezado delincuente le quitó la vida de un balazo en la cabeza en plena persecución
Felipe Andrade Arroyo estaba haciendo su trabajo. Descubrió al hampón, prófugo de la justicia, y no dudó en ir tras él. Sin miedo.
Felipe Andrade Arroyo tenía 49 años. Amaba su trabajo y no lo podía ocultar. Los periodistas policiales que lo conocían lo describen como un hombre amable, divertido, que se había ganado el respeto de la prensa por su ayuda constante.
La periodista policial Shirley Ávila, de Perú21, lo recuerda así: “Pero si algo tenemos que destacar de él era el amor y la entrega a su trabajo de pesquisa. Era un pilar en Homicidios. Resolvió innumerables casos y muchos de ellos sonados. Tenía mucho para crecer en su carrera como oficial en la PNP”.
Ávila recuerda que una de sus frases del mayor Andrade Arroyo era “Amo el peligro”, pero no quería morir. Amaba a su familia, a sus tres hijos, y actualmente se desempeñaba como jefe de Sección de Investigación Criminal (SEINCRI) de la comisaría de San Andrés.
“Que se haga justicia. Que le den la pena máxima. Que la Fiscalía no lo suelte, no lo saque”, dijo esta mañana su hermano, que también es policía.

Detenido Pablo Andrés Sinchi Galarreta (a) "el mudo", presunto homicida del mayor PNP Felipe Andrade Arroyo. Foto: ANDINA/Juan Carlos Guzmán Negrini.

El agente, abrumado por la pérdida, relató que Andrade era un policía de calle, que buscaba y capturada, que se entregó en cuerpo y alma a su oficio.
Siempre en el departamento de Homicidios de la Policía Nacional, Arroyo investigó casos emblemáticos a lo largo de su carrera de 28 años. Con una foja impecable y una entrega a toda prueba, su familia espera que sea declarado un héroe. Y ya lo es. Porque Felipe Andrade Arroyo nunca se rindió.
Soñaba con ser comandante
El mayor había gestionado su traslado a la región Áncash. Lo de ayer era parte de sus últimos operativos en Lima.

En marzo del 2015, cuando formaba parte de la División de Investigación de Homicidios de la Dirincri, fue encargado de investigar el asesinato del comandante PNP Pedro Pablo Guerrero Gilberti, conocido como el caso de “El Corralito”. Su colega fue asesinado el 31 de diciembre de 2014, y Andrade Arroyo no descansó hasta dar con los responsables.
También recuerdan la captura del sicario Jairo Torres Cáceres, un peligroso delincuente juvenil del Callao.
Además, dirigió las indagaciones sobre el recordado asesinato del cambista Ántero Loayza.
El año pasado llevó un Curso Especial de Mayores para Ascensos. Felipe Andrade Arroyo soñaba ser comandante. Pero la vida no le alcanzó.
c.p21

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